Estudiar una carrera es lo mejor que nos han recomendado desde pequeños para forjarnos un buen futuro, por supuesto complementado con idiomas, otros cursos y algún que otro máster al cual la sociedad nos ha sometido.
Hace algunos años, aquel que estudiaba un máster perseguía el objetivo de especializarse, ahora por el contrario no hacerlo supone quedarse obsoleto ¿Tendremos que inventar un segundo postgrado para aquellos que no se conformen con ser uno más? Quizá más competencias no vengan por ese camino. La tan acusada productividad que le fata al tejido empresarial español empieza por los propios trabajadores, autónomos o ajenos, empieza por las personas.
Estamos hartos de oír que hay que inyectar al motor de crecimiento un combustible denominado I+D. Las economías demandan capitales, públicos y privados, dispuestos a invertir en investigación, una investigación de la cual un porcentaje se convertirá en desarrollo y posteriormente en rentabilidad. Con la Globalización, la I+D se ha ido generalizando primero a las grandes multinacionales y después a las pequeñas y medianas empresas, que de manera creciente han aplicado este concepto como estratégico para no quedarse atrás. Si las pequeñas empresas han entendido que tienen que imitar las innovaciones de las grandes, incorporando en sus productos y procesos I+D para no desaparecer del mercado -lo que denomina J. Schumpeter proceso de destrucción creativa- ¿Por qué no preocuparnos las personas en individual, en nuestro caso los jóvenes, de incorporar la innovación?
Nuestra realidad no es otra en la que nos sentimos preparados, hemos invertido en nuestros estudios, nuestros padres han invertido en nosotros y en muchos casos el Estado. Estos prestatarios, como buenos capitalistas, esperan una recompensa, no tanto una rentabilidad monetaria, como ser capaces de aportar algo nuevo en nuestra materia o en otras. Nos han "regalado" el capital, a todo aquel que ha querido aprovecharlo, ahora es labor nuestra hacer I+D con los conocimientos adquiridos. Ahí empieza la carrera en solitario hacia la productividad y la excelencia.
Mercedes Felicidades.
ResponderEliminarMe ha gustado mucho.
Santiago
NUEVOS HORIZONTES
Hola!! Yo también te felicito por tu entrada, realmente es una espléndida inauguración de tu blog! (agridulce si nos fijamos en el tema...)
ResponderEliminarRealmente me identifico con la desmotivación que hablas; como estudiante ni siquiera pienso que estemos "preparados" para el mundo empresarial, como un perro corriendo tras un coche, solo pensamos en llegar, luego ya se verá que hacer...
Como "inversión" siento una responsabilidad de, por lo menos, no defraudar a tus inversores y ya de paso no intentar defraudarse a uno mismo...
Y como persona que esta sentada ahora mismo pienso que esto es una mierda y como dijo alguien hace tiempo..."está todo inventado" jajaja.
Nos vemos!!
César
No quiero ser como una madre....¡pero me ha gustado mucho!
ResponderEliminarMis preguntas son:
¿Le sale rentable a un Estado formar a tantos jóvenes para que luego no tengan oportunidades?, y por ende emigren a otros paises.
y, ¿Estan los jóvenes muy preparados o simplemente dedican muchos años a fingir que lo están?
Muchas gracias a los tres por vuestras aportaciones.
ResponderEliminarCreo que el descontento es generalizado con aquellas perspectivas que todos tenemos y que se ven defraudadas tras acabar una carrera. Estoy deacuerdo en que el mercado laboral español no es capaz de absorber tanta cualificación, pero como desde los gobiernos se pretende posicionar a España en educación por su mala reputación, no tienen en cuenta que mejor sería que la educación fuera ligada a las salidas profesionales. De ahí que tengamos que fingie que sabemos cada uno de nuestra disciplina, aún sabiendo que necesitamos a la empresa para implantar y desarrollar lo poco que sabemos.